Las lluvias convierten nuevamente la Variante de Uchumayo en una laguna y exponen años de obras mal planificadas del Gobierno Regional de Arequipa y sistemas de drenaje inconclusos de la Municipalidad Distrital de Cerro Colorado.
Por Carlos Vasquez González. Periodista
Las lluvias otra vez desnudan la fragilidad de una obra que nunca terminó de hacerse bien; la improvisación convertida en política pública y la cadena de responsabilidades que nadie asume. Cada vez que el zanjón de la Variante de Uchumayo se convierte en laguna, no solo colapsa el tránsito: se evidencia un modelo de gestión donde el agua corre más rápido que la rendición de cuentas.
Pasajeros rescatados en botes. Vehículos varados. Conductores atrapados. La escena se repite con una precisión alarmante y deja una pregunta inevitable: ¿cómo es posible que una de las vías que da la bienvenida y despedida a la Ciudad Blanca funcione como una obra improvisada?
La Variante de Uchumayo es un proyecto que el Gobierno Regional de Arequipa (GRA) no logra liquidar desde 2019. Cinco años después, continúa arrastrando observaciones y vacíos administrativos. Pero el problema no es aislado. A esta fragilidad se suma un sistema de drenaje pluvial inconcluso de la Municipalidad de Cerro Colorado, iniciado en 2013, que nunca contempló adecuadamente el desfogue final.
El agua que baja de Alto Libertad, Alto Victoria, Semi Rural Pachacútec y otros sectores termina descargando en el punto más vulnerable de la Variante, superando la capacidad del drenaje existente. Un error básico de ingeniería convertido hoy en riesgo permanente.
La noche del lunes, 47 pasajeros del bus interprovincial Arequipa que se dirigía hacia Tacna fueron rescatados por bomberos y policías de rescate en medio de una escena dramática. Uno a uno, en un bote inflable, abandonaron la unidad varada bajo el agua. El chofer admitió que no calculó la profundidad y el motor se apagó al intentar retroceder. Lo demás es historia.
Frente a la emergencia y para evitar que se repita, la respuesta oficial del GRA ha sido instalar motobombas y cisternas permanentes en la zona. Medidas paliativas. Hasta ahora sin una solución definitiva con fechas, al igual que una explicación de fondo sobre cómo se permitió que sistemas incompletos descarguen en un punto crítico sin planificación integral.
La Variante de Uchumayo no es solo un problema de lluvias. Es el reflejo de un modelo de gestión donde se inaugura antes de terminar, se paga antes de supervisar y se reacciona cuando el agua ya inunda la vía. Esta obra no se liquidó por ende no se evalúo. Y lo que no se evalúa, no se corrige. O se opta, ahora, por lo más fácil: culpar y dejar que el agua corra hacia el zanjón de las responsabilidades no asumidas.
DATO
La obra de la Variante de Uchumayo no ha sido liquidada por el GRA desde 2019, pese a operar hace más de cinco años.
CITA
“La Variante de Uchumayo no colapsa por la lluvia, colapsa por una gestión que inaugura sin terminar y nunca evalúa”.









